Titulo: FenêtrePareja: puede ser cualquiera...
Rating: PG-13?
Genero: angst
Sinopsis: "
Porque detrás de esta ventana sólo hay una persona, sola, culpable, adolorida y nostálgica y solo ella misma se pertenece."No es necesariamente un fic.... me ha entrado la onda d escribir sin pensar, i es delicioso xD... i no tiene personaje... no tiene cara, ni reves...
Aun asi, tomenlo como kieran...
Espero i les guste
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FenêtreA lo lejos la montaña se reía de mí. En mi mente retorcida y llena de culpa, podía escuchar su eterna voz grave, riendo. Adornada de nieve en su punta más alta, rodeada de pequeñas casas y grandes industrias a sus pies.
En esta fría noche de otoño no podía evitar escuchar el susurro de su risa en el viento que se colaba a través de la ventana abierta y acariciaba mi piel desnuda, iluminada por la luna que se levantaba por detrás de aquella montaña tan sínica.
El maple, rojo como la sangre, se movía al ritmo del viento más allá de mi ventana. Por debajo, un pequeño estanque se cubría con sus hojas muertas, casi diluyendo su color en el reflejo de la eterna luna y su acompañante, la montaña.
El canto del maple sangrante acompañaba la risa sínica de aquél montículo gigantesco en el horizonte.
Era como si el viento fuera tan solo un instrumento para todo cuanto esperaba a través de mi ventana.
El ulular de un viejo árbol que crujía al leve soplo, las campanillas de las hojas del bambú invisibles para mí, el suave compás de las hojas muertas que danzaban al viento en el pasto, el golpeteo de una rama perdida cerca del ventanal a mi espalda.
Con cada melodía entonada, la culpa golpeaba mi pecho… despiadadamente.
Te dejé.
Te dejé detrás de 1,000 kilómetros, detrás de 5 montañas gigantescas como esta, detrás de millones de maples sangrantes.
Tal vez la misma luna se colaba por tu ventana, en tu elegante apartamento repleto de objetos caros, enfriando el lado derecho de la cama que me pertenece… pertenecía… o al que anhelaba pertenecer.
Tal vez podías ver, disuelta en los miles faros fluorescentes de la ciudad, una de las mil estrellas que surcaban el inmenso cielo que se mostraba ante mí.
Pero de seguro esta noche, entre melodía y ritmo de la naturaleza conmigo; y ruido y desorden del mundo creado contigo, no sentías la misma culpa que yo.
De seguro, sin importar que tantas montañas nos separen ahora, o cuantos maples sangren entre nosotros… ni siquiera recordaras mi presencia, ni llorarás mi ausencia.
Y no escucharas el llanto del río a lo lejos, luchando contra el frío que intenta detenerlo, helando su flujo, deteniendo sus lágrimas.
Y la risa de la montaña, y la muerte del maple, y el silencio de la noche serán míos y sólo míos. Al igual que mi culpa, y mis sentimientos no correspondidos.
Y las estrellas centelleantes, y la pálida luna, y mi corazón rotos serán míos y de nadie más.
Porque detrás de esta ventana sólo hay una persona, sola, culpable, adolorida y nostálgica y solo ella misma se pertenece.
Hasta que el viento se apiade del alma errante, y la invite al coro de la noche y pueda reírse junto con la sabia montaña, más allá del horizonte.
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